4 de diciembre de 2010

Crecer apesta. Ser responsable y maduro no es tan lindo como suena.

Hoy iba a salir con varios amigos, cinco de hecho y a fin de cuentas todos T-O-D-O-S terminaron diciendo que no podían, que estaban muy ocupados, que tenían cosas que hacer, que los necesitaban para algo, etc.

He perdido muchos amigos en los últimos años... más en este año. He dejado de entender su vida o sus pensamientos, he dejado de intentar seguirlos porque simplemente no quieren ser seguidos.
Las personas que conozco no me parecen interesantes, aquéllos con los que comparto el día a día no confían en mí y yo no confío en ellos.

Me pregunto si siempre ha sido así. Me pregunto si al comienzo de la humunidad el hombre vivía para sí mismo. Todos tenemos una individualidad y todos tenemos nuestras metas, sueños y responsabilidades pero dudo que al principio de todo la especie viviera así. Nos necesitamos los unos a los otros, necesitamos sentirnos parte de un grupo o al menos de alguien en específico, aunque sea una ilusión.
No hay nada más importante para nuestro crecimiento y desarollo que el amor. Creo que el amor no es tanto el amor que nos dan, sino el amor que damos. Lo que amamos es lo que nos hace grandes, no lo que nos ama de vuelta.

Sólo son pensamientos que quería plasmar... eso es todo.

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